Nada de disfraz de tienda ni de las mismas cinco películas de siempre. Aquí van diez ideas repartidas en cuatro terrenos distintos —folclore español, memes de internet, el terror más comentado del último año y un guiño directo a los videojuegos— para que elijas según cuánto tiempo tengas y cuánto quieras currártelo. Ninguna pide maquillaje profesional ni comprar nada que no tengas ya por casa.
Lo que más se repite en las listas de disfraces frikis en español son las mismas diez referencias americanas de siempre. Por eso esta va con cuatro disfraces de folclore de aquí que apenas se ven en Halloween, mezclados con el villano de terror más comentado de la última temporada y un par de ideas pensadas para quien vive pegado a un mando de consola.
Folclore español: el terror que no sale en ninguna lista americana
La Santa Compaña
En Galicia y buena parte de Asturias se cuenta que las almas en pena salen de noche en procesión, encabezadas por una persona viva que no recuerda nada al día siguiente. Van en fila, encapuchadas, con velas cuya luz apenas se ve, y avanzan en silencio absoluto. La leyenda tiene tantas variantes locales —hueste, estadea, güestia— que casi cada pueblo gallego y asturiano cuenta una versión ligeramente distinta.
Para el disfraz: tela blanca o gris ceniza suelta (una sábana vieja funciona mejor que cualquier capa comprada), capucha profunda, cara empolvada sin color y una vela de las de pilas. Cuanto más lento camines y menos hables, mejor. Si vais varios, en fila y sin mirar a nadie a los ojos.
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El Sacamantecas
Este tiene base real, y eso lo hace más inquietante que cualquier monstruo inventado. En el siglo XIX corrieron leyendas por buena parte de España sobre un hombre que robaba la grasa de sus víctimas; el nombre acabó asociado a varios asesinos reales de la época —el más citado, un vitoriano ajusticiado en 1881— y durante generaciones se usó para meter miedo a los niños que no se portaban bien.
Para el disfraz: ropa de campo vieja y oscura, un saco de arpillera al hombro (uno de patatas sirve perfecto), la cara tapada con un trapo o un pasamontañas raído y las manos manchadas de un tono oscuro, no rojo sangre. Nada de máscara elaborada: cuanto más anónimo y cotidiano parezca, más funciona la idea de que podría ser cualquiera.
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La Meiga
No la bruja genérica de calabaza y sombrero puntiagudo: la meiga gallega. Mantón oscuro sobre los hombros, hierbas secas colgando de un cordón a modo de cinturón y joyas de plata con formas de luna o de sol. Una estética que no vas a encontrar en ningún Pinterest en inglés.
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La Xana
Ninfa de los ríos y manantiales asturianos, guardiana de tesoros escondidos. Pelo con efecto mojado, piel muy pálida con un punto azulado en labios y ojeras, y un vestido claro con manchas de agua hechas con tinte textil. De las imágenes que más se lucen en foto y menos mantenimiento piden en toda la noche.
Cualquiera de estos cuatro se completa con un print oscuro por debajo de la ropa. En las colecciones de Silent Hill, Castlevania y Viernes 13 hay diseños que sirven de capa extra sin tener que tocar el maquillaje, y si a alguien del grupo le pica la curiosidad, en el blog están las curiosidades de Castlevania y las de Viernes 13 con más detalle del que cabe aquí.
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Artista The teenosaur
Witchy Stuff
Diseño de un aquelarre de brujas
Ver productos Tienda de The teenosaurGuiños de internet que se entienden solos
El ghostero
Sábana de fantasma de toda la vida, pero con un móvil colgado del cuello mostrando una conversación en “visto ✓✓” sin responder. El chiste está en el doble sentido: vas literalmente de fantasma porque haces ghosting. Si tienes una funda vieja de móvil que ya no uses, puedes pegarle una captura de pantalla impresa por encima en vez de arriesgar el teléfono de verdad toda la noche.
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El 404
Un cartel colgado al cuello con un pantallazo azul de la muerte de Windows impreso en papel y pegado sobre un trozo de cartón —la cara triste, el código de error, la estética exacta que todo el mundo ha visto alguna vez— pero con el texto cambiado a “Error 404: disfraz no encontrado”. Sobre ropa random y sin conjuntar a propósito. Tiene la ventaja de servir también como excusa legítima para quien no tuvo tiempo de prepararse nada.
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Artista xMorfina
Cute Ghost Holding Cat
Diseño de fantasma con gato y café
Ver productos Tienda de xMorfinaCon la temática de la casa
Gladys (Weapons)
Bata o vestido anticuado de estampado llamativo que ya tengas, una peluca alborotada de color vivo —roja o rubia deslucida—, unas gafas grandes de pasta y los labios pintados de forma torpe, saliéndose de la línea natural. El contraste entre lo entrañable y lo inquietante lo hace la propia cara: una sonrisa demasiado amplia mantenida todo el rato. Nada que fabricar, todo son prendas y maquillaje que probablemente ya tienes o consigues en cualquier bazar, y es de los disfraces más buscados de la última temporada de terror.
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La poseída
Camisón o camisa larga que ya tengas, piel cubierta con polvo suelto blanco muy pálido, sombra marrón oscura difuminada bajo los ojos, dos o tres arañazos finos pintados con un lápiz de labios muy oscuro, manchas de vómito falso (avena cocida con colorante verde o amarillo) bajando por el pecho del camisón, y un poco de gel amarillento tipo vaselina con colorante alrededor de la boca y los arañazos simulando pus. Más elaborado que un simple maquillaje pálido, pero sigue sin necesitar ni pose ni actuación: el efecto ya lo cuenta todo.
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El jefe final
Maquillaje sencillo de monstruo: piel gris o verdosa con una esponja de maquillaje corporal, un par de venas o heridas oscuras pintadas, y ropa vieja rota que no te importe destrozar un poco más. La pieza que remata el disfraz es la barra de vida, calcada del icono clásico de videojuego: un corazón rojo de cartulina al principio, seguido de una tira dividida en bloques cuadrados iguales con borde blanco grueso estilo pixel art sobre fondo oscuro, casi toda pintada de naranja o rojo —no verde— para dejar claro que te queda poca vida, con dos o tres bloques del final completamente vacíos. Se pega sobre un trozo de cartón rígido y se sujeta al pecho con un cordón o un imperdible. Es el guiño más directo de toda la lista a quien juega, y funciona sobre cualquier maquillaje de monstruo casero.
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El infectado de cuarentena
Ropa de calle o de trabajo sucia, venas oscuras pintadas subiendo por el cuello, un vendaje mal puesto en un brazo y una cojera leve. Es el “monstruo genérico” de cualquier survival horror de infectados, y esa falta de identidad concreta es justo lo que lo hace inquietante: no necesitas decir de qué juego viene porque no viene de ninguno en particular.
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Trucos que sirven para las diez
El maquillaje blanco o pálido (Santa Compaña, La Xana, Sacamantecas si quieres reforzarlo) aguanta mejor toda la noche si primero pones una base hidratante fina; sin ella, se agrieta y se cae en manchas a las dos horas. Para las venas oscuras del infectado o para reforzar cualquier otro disfraz con sombras, una sombra de ojos marrón o gris aplicada con un pincel fino dura más y se difumina mejor que un lápiz normal. Y si vas a estar fuera con frío, la ropa suelta de la Santa Compaña o de El Sacamantecas es la única de la lista que además abriga.
Cuál elegir según lo que tengas
Si vais en grupo, la Santa Compaña gana por goleada: cuantos más seáis, más funciona, y es de las pocas ideas de la lista que crece con el número de gente en vez de complicarse. Si quieres algo de coña que se entienda a la primera, el ghostero o el 404 no fallan y los monta cualquiera en cinco minutos. Y si prefieres algo con más peso visual sin tocar el maquillaje en serio, la Xana o la poseída son los que menos esfuerzo piden por resultado.
De las diez, la que menos se ve en cualquier fiesta española es la Xana, y es justo por eso por lo que más merece la pena: en una noche llena de vampiros y brujas de tienda, una leyenda que casi nadie de fuera de Asturias conoce se lleva todas las miradas sin necesidad de explicar nada.

